Su solidaridad con el pueblo de San Salvador Atenco les costó caro
• Fueron golpeadas y torturadas sexualmente por policías
• "Me parecieron horas interminables": Norma Jiménez
Por Guadalupe López
Xalapa, Ver., 21 de mayo de 2009.- Italia Méndez y Norma Jiménez, nunca se imaginaron la pesadilla que les esperaba aquel principio de mayo de 2006. Sus sentimientos de solidaridad para con el pueblo de San Salvador Atenco tuvo su precio, y muy alto.
Ellas, fueron dos de las mujeres que no sólo sufrieron la represión policíaca por haber ido como observadoras al movimiento de protesta del pueblo atenquense que se venia oponiendo a la construcción de un aeropuerto en sus tierras, sino también los golpes, la tortura psicológica y la tortura sexual y por lo cual hasta la fecha no hay castigo para los responsables.
De visita en Xalapa para hacer una denuncia social y pública sobre lo ocurrido en esa fecha y respecto a lo cual ha habido impunidad, las jóvenes, luchadoras sociales y ex presas de conciencia narran su experiencia.
Italia Méndez, inicia la plática diciendo que ella es una de las 47 mujeres que fueron detenidas en los operativos policíacos de los días 3 y 4 de mayo de 2006 en Texcoco y San Salvador Atenco, estado de México.
Ella es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, participa en la Otra Campaña y explica que se encontraba en San Salvador Atenco acudiendo al llamado de solidaridad que hicieron el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, a hacer una observación civil sobre lo que estaba ocurriendo en ese lugar, que ya estaba sitiado, y esperando que de algún modo se pudiera frenar con presencia de personas que no eran del lugar, la represión y los excesos policíacos.
Continúa narrando que ella fue detenida el 4 de mayo de 2006 en un domicilio particular de San Salvador Atenco, en donde la resguardaron de los gases lacrimógenos y de la policía, el cual fue allanado por la Policia Federal Preventiva con lujo de violencia. Eso fue a las ocho de la mañana.
"Soy detenida e interrogada en el lugar por la Policía Federal, por un grupo de élite, y luego soy sacada del domicilio y llevada al camión donde nos trasladarían al penal de Santiaguito, en Toluca. Durante los traslados es cuando se da este tipo de violencia en contra de las personas que nos encontrábamos ahí, en general tortura a través de golpes, de posiciones forzadas, los policías caminaban sobre la gente que se encontraba tirada en el suelo del autobús, sobre esta pila de personas que estaban muy mal heridas y a veces se sentaban sobre ti, sobre tu cabeza o sobre tu pecho, evitando que respiraras y con amenazas de muerte.
"En el caso de las mujeres, de la mayoría, fuimos objeto de tortura sexual, que fue a través de tocamientos en senos, glúteos, introducción de dedos en vagina, algunas compañeras fueron obligadas de manera tumultuaria a practicar sexo oral a los policías en repetidas ocasiones y con varios elementos. Todo esto ocurría en la presencia de los compañeros y de las demás personas".
En su caso, detalla Italia Méndez, ella fue torturada sexualmente sobre una pila de personas. "A mí me torturan con un instrumento en la vagina que no supimos qué fue. Jamás nos pudieron hacer la mecánica de lesiones, jamás fuimos atendidas por ningún ginecólogo al interior del penal y, por supuesto, esas lesiones jamás se pudieron documentar".
A todo eso se sumó la tortura psicológica: "la policía nos iba contando, paraban el autobús, decían que estaban tirando a los muertos y reanudaban el trayecto, para luego repetir el juego, diciendo "la siguiente eres tu, te vamos a matar y a tirar en el camino".
A pregunta sobre si logró identificar a sus agresores, Italia Méndez dijo que no, pues a ella le cubrieron el rostro desde la detención en la casa donde se encontraba y no la volvieron a descubrir hasta que la presentaron en la aduana del penal y lo poco que logró ver en todo ese tiempo fue a través del tejido de su suéter, lo cual le impidió identificar y señalar a alguien.
Pero en lo que sí han hecho mucho hincapié es que fue un acto generalizado en los camiones de traslado y que todos los policías que iban fueron partícipes de este acto, ya sea por acción o por omisión.
El día de su detención, la policía se llevó a otras personas que estaban en el mismo domicilio, en total fueron 13.
Italia fue liberada bajo caución el 15 de mayo de 2006, luego de permanecer 11 días en prisión y enfrentó el proceso penal en libertad, el cual duró más de dos años que fueron de audiencias cada semana, de careos con los policías, después de lo cual fue absuelta mediante un amparo. Había sido acusada y procesada por el delito de ataques a las vías generales de comunicación.
Esos dos días, 3 y 4 de mayo, fueron detenidas 207 personas, de las cuales 47 fueron mujeres, 9 menores de edad y cinco compañeras extranjeras que después fueron deportadas de manera ilegal a sus países de origen.
Norma Jiménez, a su vez, cuenta que a ella la detuvieron cerca de la carretera que estaba bloqueada, la Texcoco-Lechería, a la entrada de San Salvador Atenco.
"Nos detuvieron, nos llevaron a un autobús de la policía estatal, sólo mujeres policías. Ahí nos revisan, nos ponen boca abajo en el piso y con las manos hacia atrás, caminan encima de nosotros, nos dan patadas en la cabeza, cuando pasan, nos dicen que somos una putas, que deberíamos estar en nuestras casas cuidando a nuestros hijos, que qué hacíamos ahí". A los hombres sólo los golpeaban.
"Nos amenazaban con que vendría un compañero y ahorita va a elegir a una, las van a violar para que vean".
Después, añade, los subieron a una pick up; ahí no iban muchas personas; les quitan sus cosas. A ella le quitaron una cámara fotográfica y equipo, se la quitan y le dicen que ella "es de los pinches chismosos de los medios y que le va a ir peor". Todo eso acompañado de una serie de golpes. "Me ponen las manos en la orilla de la pick up y las empiezan a golpear con el tolete. No sé exactamente cuántos golpes fueron, pero fueron demasiados, más de los que pudiera yo soportar, llegó un momento en que ya no me dolía, sentía como ganas de desmayarme".
Por suerte, dice, se detiene la pick up, los bajan y los ponen en una fila, les empiezan a golpear las piernas para arrodillarlos y empezar a golpearlos, aunque con estos segundos golpes no llegan hasta ella. En ese momento, sólo había dos mujeres en la fila, ella era una.
A ambas, las subieron a un autobús vacío, "y se suben con nosotros un montón de policías; en particular fueron tres los que a mí me agredieron sexualmente, y la otra compañera otros tres. Ahí fue todo esto de la tortura sexual, me parecieron horas interminables, y se detiene hasta que llegan otras camionetas, ahí ya nos dejan en paz los policías y empiezan a subir a un montón de gente a apilarla encima de nosotros".
A todos los llevaron al penal de Santiaguito, donde ella estuvo un año. En un principio le dictaron la libertad bajo caución porque también tenía derecho a fianza por el delito de ataques a las vías generales de comunicación, y cuando su familia estaba por pagar la fianza, a ella y su otra compañera con la que viajó en el mismo autobús, las llamaron para notificarles que también se les acusaba de traer explosivos en una cantidad muy grande, por lo cual el delito era agravado y no podían salir, pero, "fue muy curiosos, porque mi compañera y yo estuvimos dos días en la clínica del penal y nuestras heridas eran todavía muy evidentes como para que nos dejaran salir en ese momento y tuviéramos la oportunidad de denunciar lo que había pasado, no me podía acostar, sentar parar, era horrible y las manos las traía súper hinchadas".
En contra de ellas, dijo, nunca se presentaron pruebas.
A la mayoría de los detenidos en ese entonces los acusaron de ataques a la vías generales de comunicación y secuestro equiparado, entre otros delitos.
De todos ellos, la mayoría obtuvo su libertad bajo caución y aún permanecen 12 encarcelados, tres de los cuales están en el penal de alta seguridad del Altiplano, entre ellos, Ignacio del Valle, uno de los líderes del movimiento en Defensa de la Tierra, sentenciado a 112 años de prisión.
Los otros están en el penal de Molino de las Flores.
Acerca de la impunidad que ha habido con respecto a la represión sufrida por todos ellos, por lo cual hasta la fecha no se ha castigado a nadie, ni a los policías que abusaron sexualmente de las mujeres, Norma Jiménez manifestó que todos tienen conciencia de dónde vino la represión, que viene desde los tres niveles de gobierno, representados por los tres principales partidos de México.
Esos gobiernos, dijo, tuvieron bien planeado, no es que la situación se les haya salido de control o que no tenían previsto y que de repente pasó, es algo previsto, es algo estratégico, que se planeó, algo que tenían bien determinado en su mente los policías que hicieron el operativo y esto tiene que ven con una orden de arriba, "es un montón de gente la que está involucrada y no se van a castigar a sí mismos y no se van a aceptar públicamente que lo que hicieron están mal".
Las mujeres que sufrieron la tortura sexual tienen una denuncia ante la PGR, la cual lleva tres años sin hacer absolutamente nada. Le están apostando a que se cansen y se olviden de la denuncia.
Las dos jóvenes y otras de sus compañeras que sufrieron la represión, se dispusieron a hacer una denuncia social sobre estos hechos y a abogar por la libertad de sus compañeros aún presos, en diferentes foros públicos. Por eso su visita a Xalapa.
Las víctimas de esos hechos interpusieron la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero su petición está aún en proceso de admisión, a un año de haberla presentado.
Foto. Xalapa, Ver., 21 de mayo de 2009.- Norma Jiménez e Italia Méndez, ex presas de conciencia, en entrevista con Mi espacio libre. Foto: Javier Hernández Alpízar